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Distrito Ayres Benavídez: urbanidad, escala humana y continuidad territorial

El crecimiento de la periferia metropolitana plantea un desafío urgente: superar el modelo tradicional de enclaves aislados para dar paso a intervenciones capaces de construir ciudad, integrar comunidades y regenerar el territorio. Bajo esta premisa, el masterplan desarrollado por BMA se despliega sobre un predio de 15 hectáreas en el corazón de Benavídez, definiendo una estructura que equilibra densidad, infraestructura y entorno natural.

Una lectura territorial basada en las personas

La formulación del proyecto no partió de una lógica puramente morfológica, sino de una investigación profunda sobre las dinámicas sociales y los patrones de vida locales. Comprender las necesidades de una población diversa —que abarca desde familias consolidadas hasta jóvenes profesionales— permitió identificar una demanda transversal: la búsqueda de un entorno caminable, integrado y con una escala verdaderamente urbana.

Esta comprensión se tradujo en una estructura heterogénea que rehúsa la monotonía. La propuesta combina viviendas de baja y media densidad, casas urbanas, townhouses y bloques residenciales contenidos, componiendo un tejido diverso que favorece la mezcla social y garantiza la vitalidad del espacio público a lo largo de toda la jornada.

El corredor verde como columna vertebral

El eje ordenador del proyecto es un parque lineal continuo que atraviesa el distrito de extremo a extremo. Este corredor paisajístico conecta los diferentes programas residenciales, comerciales y de equipamiento mediante circuitos peatonales, plazas de permanencia y áreas de sombra natural, consolidando una red de movilidad activa que desplaza el protagonismo del automóvil.

Alex Anger, arquitecto de BMA y responsable del masterplan general, destaca el propósito de este trazado dentro del tejido preexistente:

“Trabajamos sobre una trama que busca conectar fragmentos urbanos existentes, generar continuidad y producir un derrame positivo más allá del distrito. La iluminación, el paisajismo, la movilidad y la arquitectura planificada no solo elevan el valor de las tierras propias, sino de todo el entorno.”

El diseño reconoce la geografía del sitio, utilizando la Avenida Benavídez como eje troncal de acceso y preservando la masa arbolada existente como un activo ambiental y paisajístico fundamental.

Escala intermedia y zócalo activo

La arquitectura del conjunto apuesta por una escala intermedia, donde la sobriedad formal y el diálogo con la vegetación definen la identidad del lugar. Desarrollos iniciales dentro del predio, como Ayres Haus, anticipan este criterio: volúmenes contenidos, articulación fluida entre interiores y galerías, y una relación directa con el verde.

Las plantas bajas asumen un rol protagónico en la animación de la vida de barrio. A través de un zócalo comercial de escala boutique, espacios de trabajo y gastronomía de cercanía, el proyecto promueve encuentros espontáneos y reduce la necesidad de grandes desplazamientos vehiculares, consolidando un modelo de proximidad.

Infraestructura consciente y visión de futuro

La propuesta integra criterios de sostenibilidad ambiental y tecnológica desde el origen de la pieza urbana. La selección de especies vegetales nativas para la red de paisajismo, el tratamiento eficiente del agua y la incorporación de infraestructura digital inteligente aseguran un funcionamiento ágil y responsable en el tiempo.

Distrito Ayres Benavídez sintetiza la convicción de BMA respecto al urbanismo contemporáneo: la capacidad de transformar el territorio no mediante la imposición de bordes cerrados, sino a través de la creación de tramas abiertas, permeables y pensadas para la vida cotidiana.

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